Reserva Nacional Eduardo Avaroa (ll). Géiseres, Aguas Termales, desierto, lagunas y volcanes.
Al levantarnos, transitando Por el exterior en dirección al desayuno (en mi caso lo acompañé con la respectiva pastilla para la puna, hoy sobrepasaríamos los 5000 msnm), descubrimos en el firmamento lo que antes de irnos a dormir no pudimos ver. La bóveda celeste estaba cargada de estrellas y aunque parezca imposible aún más brillantes que la noche anterior. El frío, agudizado por el aire, también era espectacular. Alguien afirmó que estábamos a 2 grados positivos. Conforme ascendimos hacia los Géiseres del “Sol de la mañana” (4.950 msnm) la luz empezó a despuntar tras las montañas, llegamos cuando aún no se expresaban sombras. La actividad ígnea emanando fumarolas de vapor y gases, testimonio del hervir de sus entrañas, con aquella tenue luz que nos envolvía en un horizonte rojizo y el olor de azufre invadiendo la atmósfera, hizo que la visión se mostrase propia del inframundo, pero llena de una indescriptible belleza. Debaj...